lunes, 1 de mayo de 2017

Biografía de María Remedios del Valle
Investigación histórica: Martín Sardella
1.  Su participación en la Guerra de la Independencia Argentina
María Remedios del Valle nació en la ciudad de Buenos Aires en 1766 ó 1767. Era una mujer parda1, casada y con dos hijos, uno de ellos adoptado.
La primera noticia que se registra de su participación en eventos de guerra tiene lugar en 1807 durante la segunda invasión inglesa a Buenos Aires. En la campaña de Barracas, el comandante del Tercio de Andaluces, José Merelo, relata que María Remedios “asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”2. Se supone que el esposo de María Remedios integraba el Tercio de Castas y junto a él fue cuando comenzó a participar activamente en las luchas armadas.
El 6 de julio de 1810 se sumó junto a su marido y a sus hijos a las filas del Ejército Auxiliar del Norte, el primer cuerpo militar formado por las Provincias Unidas del Río de la Plata para enfrentar a los realistas en la Guerra de la Independencia Argentina. Durante esta campaña asistió a su familia en todo lo que ellos necesitaban: lavado de ropa, preparación de alimentos, curación de las heridas producidas en las batallas.
El 20 de junio de 1811 María Remedios participó en la Batalla de Huaqui (actual Bolivia), en donde las tropas realistas al mando del general Goyeneche atacaron el campamento patriota y vencieron a las fuerzas patriotas tomando el control de todo el Alto Perú.
El 27 de febrero de 1812, poco después de diseñar la bandera nacional, el general Manuel Belgrano se puso al frente del Ejército del Norte por orden del Triunvirato. El 23 de agosto, ante el avance imparable de las tropas realistas al mando de Pío Tristán, Belgrano dio la orden de retirada del pueblo jujeño hacia la provincia de Tucumán, acontecimiento histórico que es recordado como el Éxodo Jujeño.
El 24 de septiembre 1812, desconociendo la orden de seguir replegándose, Belgrano decidió atacar a los realistas en Tucumán. María Remedios le solicitó poder estar en el frente de batalla para atender a los heridos, pero el general no lo autorizó; de cualquier manera, ella se las arregló para realizar esa tarea en la retaguardia. El ejército enfrentó a las tropas de Pío Tristán y las venció, por lo que el general enemigo y sus hombres se replegaron hacia el norte. Más tarde, el 20 de febrero de 1813, Belgrano se enfrentó nuevamente a las tropas de Tristán en la batalla de Salta y esta vez el triunfo fue total; las fuerzas realistas se rindieron y se logró frenar su avance hacia el centro del país. El esfuerzo, el heroísmo y la entrega a la causa de María Remedios ya es reconocida por todos y los soldados la comenzaron a llamar “la Madre de la Patria”. Belgrano finalmente le permitió que prestara su colaboración en el frente de batalla y la nombró Capitana del Ejército, transformándose así en la primera mujer en la historia argentina en recibir esa distinción.
Siguiendo la orden de las autoridades de avanzar hacia el Alto Perú, el general Belgrano y sus tropas acamparon en Vilcapugio, donde fueron atacados por los realistas comandados por Joaquín de Pezuela, obligando al maltrecho Ejército del Norte a retirarse hacia Tucumán.
El 14 de noviembre de 1813, en la malograda batalla de Ayohúma, María Remedios fue herida de bala, detenida y azotada por nueve días por las fuerzas realistas. Finalmente, logró escapar de sus captores y siguió colaborando como correo entre las líneas enemigas.

2. Regreso a Buenos Aires
Una vez terminada su participación en las batallas de la Independencia volvió a Buenos Aires, sola, ya que había perdido a su esposo y a sus hijos en la contienda armada. Afirma Carlos Ibarguren en su libro En la penumbra de la historia:
En la recova de la plaza de la Victoria3 o en el atrio de San Francisco, de San Ignacio o de Santo Domingo, veíase arrebujada en un manto de bayetón oscuro a una vieja mendiga, conocida en el barrio con el apodo de ‘La Capitana’. Su figura era familiar a los vecinos: encorvada y magra, diríase la imagen mísera de la senectud con su tez terrosa y arrugada, su boca hundida sin dientes y sus ojos empañados. Con voz débil ofrecía en venta a los transeúntes pasteles, tortas fritas o fruta que llevaba en una batea; a veces imploraba, por el amor de Dios, una limosna. Vivía en un rancho de las afueras, donde empezaban las quintas.
(…)
Un día, el general Viamonte la reconoció4. ‘Sí, es ella, La Capitana, la Madre de la Patria, la misma que nos acompañó al Alto Perú, dijo al percibirla, y acercándose a la pordiosera le preguntó por su nombre. La pobre anciana que varias veces había golpeado la puerta del general sin poder verle porque era despedida por los criados, le refirió su desvalimiento. El veterano conmovido le incitó a que recurriera al gobierno solicitando amparo. (1932:7-8)
El general Viamonte y algunos otros militares que conocieron a María Remedios en el frente de batalla la ayudaron a presentar su reclamo.


3. Gestiones en la Legislatura para otorgarle una pensión a María Remedios
Según puede reconstruirse, gracias a los documentos conservados en el Archivo General de la Nación, ese trámite ocurrió de la siguiente manera:
23 de octubre de 1826: Expediente Nro. 13.218 de la Contaduría General de la Nación, firmado por Manuel Rico a ruego de la suplicante, y que dice textualmente:
Doña María Remedios del Valle, capitana del Ejército, a V. S. debidamente expone: Que desde el primer grito de la Revolución tiene el honor de haber sostenido la justa causa de la Independencia, de una de aquellas maneras que suelen servir de admiración a la Historia de los Pueblos.  Si Señor Inspector, aunque aparezca envanecida presuntuosamente la que representa, ella no exagera a la Patria sus servicios, sino a que se refiere con su acostumbrado natural carácter lo que ha padecido por contribuir al logro de la independencia de su patrio suelo que felizmente disfruta.  Si los primeros opresores del suelo americano aún miran con un terror respetuoso los nombres de Caupolicán y Galvarino, los disputadores de nuestros derechos por someternos al estrecho círculo de esclavitud en que nos sumergieron sus padres, quizá recordarán el nombre de la Capitana patriota María de los Remedios para admirar su firmeza de alma, su amor patrio y su obstinación en la salvación y libertad americana; aquellos al hacerlo aún se irritarán de mi constancia y me aplicarían nuevos suplicios, pero no inventarían el del olvido para hacerme expirar de hambre como lo ha hecho conmigo el Pueblo por quien tanto he padecido.  Y ¿con quién lo hace?; con quien por alimentar a los jefes, oficiales y tropa que se hallaban prisioneros por los realistas, por conservarlos, aliviarlos y aún proporcionarles la fuga a muchos, fue sentenciada por los caudillos enemigos Pezuela, Ramírez y Tacón, a ser azotada públicamente por nueve días; con quien, por conducir correspondencia e influir a tomar las armas contra los opresores americanos, y batídose con ellos, ha estado siete veces en capilla; con quien por su arrojo, denuedo y resolución con las armas en la mano, y sin ellas, ha recibido seis heridas de bala, todas graves; con quien ha perdido en campaña, disputando la salvación de su Patria, su hijo propio, otro adoptivo y su esposo !!!; con quien mientras fue útil logró verse enrolada en el Estado Mayor del Ejército Auxiliar del Perú como capitana, con sueldo, según se daba a los demás asistentes y demás consideraciones debida a su empleo.  Ya no es útil y ha quedado abandonada sin subsistencia, sin salud, sin amparo y mendigando.  La que representa ha hecho toda la campaña del Alto Perú; ella tiene un derecho a la gratitud argentina, y es ahora que lo reclama por su infelicidad. 
De todo lo expuesto podrán informar los señores generales Díaz Vélez, Viamonte, Pueyrredón y Rodríguez; a más de la notoria publicidad. Por tanto V.S. suplica que previo derechos e informes, sea ajustada y satisfecha y se le otorgue la recompensa que se crea justo a su mérito, si su color no le hace indigna al derecho que le otorga al mérito y a las virtudes.
Las acciones referidas se corroboraron a través de las diferentes declaraciones de quienes la conocieron o sintieron hablar del accionar valiente y desinteresado de María Remedios.
18 de diciembre de 1826. Dijo Bernardo Anzoategui en un fragmento de su declaración:
(…) y puedo asegurar que mientras estuvo conmigo se portó con toda honradez, cuidando indistintamente a todos los soldados, cabos y sargentos; remendandolos y lavando su ropa, y aún a los oficiales, y en fin, no habrá uno que haya estado en el Ejército del Perú que no le consten los servicios que ha prestado esta infeliz.
20 de diciembre de 1826. Reveló Juan José Viamonte:
La que representa es singular mujer en su patriotismo. Ella ha seguido al
Ejército del Perú en todo el tiempo que tuve el mando en él: salió de ésta con las tropas que abrieron los cimientos de la independencia del país: fue natural conocerla, como debe serlo, por cuantos hayan servido en el Perú: la dejé en Jujuy después del contraste del Ejército sobre Desaguadero.
Infiero las calamidades que ha sufrido, pues manifiesta las heridas que ha recibido, no puede negársele un respeto patriótico. Es lo menos que puedo decir sobre la desgraciada María Remedios, que mendiga su subsistencia.
17 de enero de 1827. Relató Hipólito Videla:
Desde el año 1812 conocí a la sulicante en el Ejército del Perú (…) que el ejercicio que tenía allí era servir en los hospitales y animar en las líneas, aún en el acto de la lucha, que de este modo fue herida.
22 de enero de 1827. Manuel Ramírez afirmó:
El Jefe que subscribe después de reproducir los informes que anteceden, solo debe añadir en obsequio del mérito y de la justicia, que la suplicante por su distinguido patriotismo, constancia y recomendables servicios en la larga y penosa campaña del Perú, es acreedora a las consideraciones del Gobierno y del Patria, por quien más de una vez ha derramado en sangre en el campo del honor.
25 de septiembre de 1827. El general Viamonte solicitó una pensión para María Remedios “por sus servicios en la guerra de la Independencia”.
11 de octubre de 1827. En la sesión de ese día se leyó:
La Comisión de Peticiones ha examinado la solicitud de Doña María Remedios del Valle, conocida con el título de Capitana del Ejército, en que refiriendo los importantes servicios que ha rendido a la patria y acompañado el expediente que los justifica, pide alguna remuneración por ellos, pues no tiene absolutamente de qué subsistir. La Comisión se ha penetrado de la justicia de este reclamo y en mérito de ella ha tenido a bien aconsejaron a la Sala el adjunto proyecto por decreto.
Recién el 18 de julio de 1828 se volvió  tratar el tema en una caldeada reunión, ya que algunos integrantes de la Legislatura objetaron la resolución del otorgarmiento de la pensión. El general Viamonte tomó la palabra y dijo:
Yo no hubiera tomado la palabra porque me cuesta mucho trabajo hablar, si no hubiera visto que se echan de menos documentos y datos.  Yo conocí a esta mujer en la campaña del Alto Perú y la conozco aquí; ella pide ahora limosna… Esta mujer es realmente una benemérita.  Ella ha seguido al ejército de la patria desde el año 1810.  No hay acción en que no se haya encontrado en el Perú.  Era conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el ejército.  Ella es bien digna de ser atendida porque presenta su cuerpo lleno de heridas de balas, y lleno además de cicatrices de azotes recibidos de los españoles enemigos, y no se le debe dejar pedir limosna como lo hace.
Luego habló Tomás de Anchorena:
Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el ejército, y no había acción en la que ella pudiera tomar parte que no la tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado más valiente; era la admiración del General, de los oficiales y de todos cuantos acompañaban al ejército.  Ella en medio de ese valor tenía una virtud a toda prueba y presentaré un hecho que la manifiesta: El General Belgrano, creo que ha sido el general más riguroso, no permitió que siguiese ninguna mujer al ejercito; y esta María Remedios del Valle era la única que tenía facultad para seguirlo”…. “Ella era el paño de lágrimas, sin el menor interés de jefes y oficiales.  Yo los he oído a todos a voz pública, hacer elogios de esta mujer por esa oficiosidad y caridad con que cuidaba a los hombres en la desgracia y miseria en que quedaban después de una acción de guerra: sin piernas unos, y otros sin brazos, sin tener auxilios ni recursos para remediar sus dolencias.  De esta clase era esta mujer.  Sino me engaño el General Belgrano le dio el título de Capitán del Ejército.  No tengo presente si fue en el Tucumán o en Salta, que después de esa sangrienta acción en que entre muertos y heridos quedaron 700 hombres sobre el campo, oí al mismo Belgrano ponderar la oficiosidad y el esmero de esta mujer en asistir a todos los heridos que ella podía socorrer…  Una mujer tan singular como esta entre nosotros debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano, y a donde quiera que vaya debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a una general; porque véase cuanto se realza el mérito de esta mujer en su misma clase respecto a otra superior, porque precisamente esta misma calidad es la que más la recomienda.
El diputado Silveyra agregó:
¡Esta infeliz mujer es una heroína y si no fuera por su condición humilde se hubiera hecho célebre en todo el mundo!

Luego de escuchar todas las declaraciones favorables de quienes habían conocido a  María Remedios, la Sala sancionó esta resolución firmada por el secretario Lahiette, quien anunció:
Acordado: Se concede a la suplicante el sueldo de capitán de infantería, que se le abonará desde el 15 de marzo de 1827, en que inició su solicitud ante el Gobierno; y devuelvasele el expediente, para que recurriendo al P.E., tenga esta resolución su debido cumplimiento.
Luego de aprobado este decreto, el diputado Lagos finalizó la sesión con las siguientes palabras:
Ninguno de los Representantes había dejado de escuchar con orgullo la enumeración que se ha hecho de los servicios de la mujer que se acaba de premiar. Dos objetos tiene todo premio: uno con respecto a la justicia que se merece, y el otro con respecto a la moral pública. Y con relación a esta segunda parte no me parece que queda bastante satisfecha la Sala con el sueldo que se acaba de acordar a mujer tan benemérita. En esta virtud propongo: 1º) Que se nombre una Comisión con el objeto de que formo o componga una biografía de esta mujer y se mande a imprimir y publicar en los periódicos; 2º) Que se haga un monumento y que la Comisión presente un diseño de él, y el presupuesto”.
La moción fue apoyada unánimamente.
Finalmente se le otorgó una pensión de 30 pesos. Dice Cynthia Ottaviano, en su artículo María Remedios del Valle. La Madre de la Patria: “Para tener una idea de la escasa generosidad para con una heroína revolucionaria, vale la pena precisar que una lavandera ganaba $ 20, mientras que el gobernador cobraba $ 666. La libra de aceite rondaba $ 1,45, la de carne $ 2 y la de yerba $ 0,70. A María Remedios le otorgaron un peso por día.” Agrega también Carlos Ibarguren en En la penumbra de la historia: “Entretanto, se donaba al gobernador Dorrego la suma de cien mil pesos ‘en señal de gratitud por los importantes y distinguidos servicios que acaba de prestar a la República’ (la paz con el Brasil)”. Estos datos nos demuestran que, si bien se le reconoció una pensión, ésta no tenía en ese momento relación alguna con los servicios prestados en la Guerra de la Independencia; cobraba apenas 10 pesos más que una lavandera.

4. Reconocimiento de Juan Manuel de Rosas
El 21 de noviembre de1829 la Madre de la Patria fue ascendida al grado de Sargento Mayor. El 29 de enero de 1830 fue incluida en la Plana Mayor del Cuerpo de Inválidos y cobró a partir de ese momento el sueldo completo correspondiente.
Finalmente, en 1835, el gobernador Juan Manuel de Rosas decretó su pase a la Plana Mayor Activa y comenzó a cobrar un sueldo de 216 pesos. En agradecimiento, ella se cambió el apellido y pasó a llamarse Maria Remedios Rosas. El 8 de noviembre de 1847 figuró la baja del servicio con la siguiente aclaración: “El mayor de caballería Dña. Remedios Rosas falleció”.

Notas
1 Nacido de blanco y negra o blanca y negro.
2 Archivo General de la Nación; Acuerdo del Extinguido Cabildo de Buenos Aires, serie IV, tomo II, libros LIX, LX, LXI y LXII, años 1805 a 1807. Citado por Cintia Daniela Suárez en Paralelos literarios y culturales II (2013). Almaluz, Buenos Aires.
3 Actual Plaza de Mayo.
4 Esto debe haber ocurrido a medidos del año 1826, ya que en octubre de ese año se abre el expediente en la Legislatura con el Nro. 13218, según refiere  Aníbal Jorge Luzuriaga y Julio Arturo Benencia en su libro Formación castrense de los hombres de Belgrano.

Bibliografía
Abad de Santillán, Diego
1963 “La sargento mayor María Remedios del Valle”, Gran Enciclopedia Argentina, Santa Fe, Gaceta Literaria de Santa Fe, Tomo VIII, p. 300.
Beltrán, Oscar
1947 “María Remedios del Valle”, Episodios Argentinos, Buenos Aires, P.R.O.C.M.O.
Félix Luna
2006. Historia Integral de la Argentina, Buenos Aires, editado por La Nación.
Goldberg, Marta
2000 Las afroargentinas (1750-1880), en Historia de las mujeres argentinas, Buenos Aires, Taurus, pp. 67-84.
Ibarguren, Carlos
1932 En la penumbra de la historia, Buenos Aires, Librería y editorial “La Facultad”, Juan Roldán y Cía., pp. 7-14.
Luzuriaga, Aníbal Jorge y Benencia, Julio Arturo
1980, Formación castrense de los hombres de armas de Belgrano, Buenos Aires, Instituto Belgraniano Central, pp. 115-124.
Ottaviano, Cynthia
2011 María Remedios del Valle. La Madre de la Patria, Buenos Aires, Fundación Patagonia. Artículo extraído de la página web www.fundacionpatagonia.org.ar.
Suárez, Cintia Daniela
2013 Paralelos literarios y culturales II, Almaluz, Buenos Aires, Almaluz, pp. 270-273.
Fuente: www.mariaremediosdelvalle.blogspot.com.ar

lunes, 22 de agosto de 2016

"MARIA DE LA CAUSA"
(Mazurca / Letra: Martín Sardella / Música: Ricardo Pereyra).
Piano: Ricardo Pereyra / Guitarra: Sergio Blanco.
Canta: Gabriela Gerlach.
Esta obra se encuentra protegida legalmente. Prohibido su uso y/o comercialización sin la autorización de sus autores.


HISTORIA DE LA CANCIÓN
Durante la batalla de Ayohúma, un grupo de mujeres acompañaba al ejército y colaboraba en diversas tareas. Eran «Las Niñas de Ayohuma» y entre ellas se encontraba María Remedios del Valle, que se destacaba por su coraje, su caridad y una entrega absoluta a la causa. Era la única mujer a quien el general Manuel Belgrano le permitía permanecer en el frente de batalla. María Remedios participó en el Exodo jujeño y en las batallas de Vilcapugio, Ayohúma y Tucumán. Perdió a su marido y a sus dos hijos en combate y en las diferentes batallas recibió inumerables heridas en su cuerpo. En 1813 fue tomada prisionera por los españoles, siendo azotada por varios días.
A mediados de la década de 1820, el general Juan José Viamonte la reconoció pidiendo limosna en las calles de la Ciudad de Buenos Aires sumida en una extrema pobreza. «Esta es la Madre de la Patria, se trata de una verdadera heroína», les dijo a quienes lo acompañaban en aquel momento. Cuando fue elegido diputado solicitó ante la Sala de Representantes que se le otorgase a María Remedios una pensión por los servicios prestados a la patria. Los testimonios dados por muchos de los que participaron en los combates certificaron los dichos de Viamonte. La Sala resolvió reconocerle un sueldo correspondiente al grado de Capitán de Infantería, así como también que se redactase su biografía y que se erigiese un monumento en su honor.
María Remedios del Valle, la «Madre de la Patria», «La Capitana», finalmente murió el 8 de noviembre de 1847 sin haber recibido en vida el reconocimiento por su heroico aporte en la Guerra de la Independencia Argentina.



SITIOS HISTORICOS Y CULTURALES RELACIONADOS:
- Museo del Cabildo. Bolívar 65, barrio de Monserrat. Ciudad de Buenos Aires. Mas información:www.cabildonacional.gob.ar
- Museo Histórico Nacional. Defensa 1600, barrio de Barracas, Ciudad de Buenos Aires. Más información: http://www.cultura.gob.ar/museos/museo-historico-nacional/
- Sitio oficial de turismo de la Ciudad de Buenos Aires. www.bue.gov.ar
- Web de la Ciudad de Buenos Aires. Información general sobre turismo, agenda cultural, museos, etc.:www.buenosaires.gob.ar).

miércoles, 6 de julio de 2016

María de la causa
Dedicada a María Remedios del Valle
(Mazurca / Letra: Martín Sardella / Música: Ricardo Pereyra)

La historia cuenta que se vio pasar
en el año veintisiete
cargando en sus espaldas el pesar
de una cruel miseria hiriente
a María, la ferviente
luchadora de la patria,
valiente moza, todo supo dar
por la libertad.

Fue la “Madre de la Patria”,
por su entrega y por su honor.
Ni el cañón de la avanzada
silenció su voz...
¡Malaya, nadie le reconoció
todo su valor!

Y por la Independencia fue a luchar,
flor morena en las batallas.
Pero en su pecho no llegó a brillar
el fulgor de una medalla.
Se entregó de cuerpo y alma,
fiel María de la causa,
mostrando su coraje y su lealtad
puros de verdad.